PORTADA

Artesanías tsáchilas se elaboran con semillas


No se pelan, no se dañan, ni se oxidan. Las artesanías que elaboran las familias tsáchilas son hechas con semillas de varias especies de plantas. Eso garantiza la durabilidad de los artículos. Flora Aguavil, quien atiende el centro turístico Ka-ti-luli, ubicado en la comuna Chigüilpe, lleva 20 años creando collares y otras artesanías utilizando semillas y granos sacados de las entrañas de su hábitat.

No se pelan, no se dañan, ni se oxidan. Las artesanías que elaboran las familias tsáchilas son hechas con semillas de varias especies de plantas. Eso garantiza la durabilidad de los artículos. Flora Aguavil, quien atiende el centro turístico Ka-ti-luli, ubicado en la comuna Chigüilpe, lleva 20 años creando collares y otras artesanías utilizando semillas y granos sacados de las entrañas de su hábitat.

‘Lágrima de San Pedro’ es una de las semillas. Con esta se hacen collares de protección y ceremoniales, pues se cree que su energía potencial sirve de protección contra el mal humor, la envidia… además repele las energías negativas.

Flora heredó la creatividad de su madre para crear los diseños de las artesanías. Su trabajo va desde la siembra de la planta, la cosecha de la semilla y hasta la elaboración y venta de los productos que elabora.

Elaboración

Seis meses se tarda en producir la ‘Lágrima de San Pedro’. La mayor fecundidad se da de noviembre a febrero, que es temporada de lluvia. Luego de la cosecha, Flora selecciona las mejores semillas, estas no llevan pintura artificial, pues poseen color natural, entre ellos; negro, café, blanco y rojo.

Realizar esta actividad le toma entre tres y cuatro horas, o a veces todo el día. Convierte las pepas de árboles en hermosos y coloridos aretes, pulseras y collares, que tienen una vida útil de cuatro a cinco años.

Otra de las particularidades es el uso de semillas de tagua, pambil y guairuro. Igualmente, destaca los innovadores diseños que van surgiendo. La mayoría son hechos con diferentes tipos de tejido y con cortezas, mullos e hilos de nailon.

Proyectos

En el centro turístico Ka-ti-luli, las artesanías cuestan entre uno y 30 dólares. Los collares, creados con semillas, cautivan a los turistas extranjeros.

También es posible apreciar adornos, trajes típicos, figuras de flora y fauna, aves, peces, flores, aretes, manillas, carteras, hamacas, pulseras, coronas, bolsos, lanzas, flechas, cinturones, entre otras cosas. “Anteriormente con estas pepas se efectuaban además rosarios para rezar, ahora hasta para elaborar cortinas sirven”, acotó la mujer.