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Otavaleños diseñan atuendos con acabados ancestrales


Las prendas otavaleñas que realizan los indígenas de Ecuador están consideradas como las de mejor calidad; ya sea por la característica de sus bordados o por la utilización de buena materia prima.

Las prendas otavaleñas que realizan los indígenas de Ecuador están consideradas como las de mejor calidad; ya sea por la característica de sus bordados o por la utilización de buena materia prima.

Quienes se dedican a esta manufactura son vistos como grandes artesanos. Manifiestan que hallaron los modelos y patrones de sus tejidos en los sepulcros de sus ancestros.

Sus antepasados elaboraban la ropa en telares de madera y con lana de borrego. Actualmente quedan pocos que se dedican a realizar dichas prendas e incluso lo están haciendo con la lana de alpaca.

Alfonso Anangonó, quien desde los 13 años se dedicó a la creación de estos textiles, indica que la confección de un poncho en los telares es más laboriosa y de mejor calidad. “Yo empleaba varias semanas en hacer un poncho. La lana de borrego que comprábamos la halábamos a mano y la teñíamos naturalmente”.

Implementos

Hoy en día los telares son aún de madera y las personas que los hacen emplean sillas; hacen cuatro ponchos a la semana aproximadamente.

De la lana de borrego salen los ponchos, los gorros, las bufandas, las manillas, entre otros productos apetecibles por el mercado extranjero. A pesar de que el consumo de estos se incrementó en su momento, ahora la gente que más los adquieren son del exterior.

Los colores principales que se empleaban eran el negro, el blanco, el gris y el rojo. Todo el proceso en la antigüedad se efectuaba a mano, ahora lo llevan a cabo en máquinas. Es verdad que se dinamiza, pero el producto final no es el mismo, aduce Anangonó.

Antes el comprador pagaba más –manifiesta–, “ahora con la competencia y la sobreproducción el valor bajó”.

Agrega que fue el único de la familia que se dedicó a la fabricación de los ponchos y las chompas; los demás eran agricultores. Además, revela que ante pedidos que sobrepasaban las 10 prendas, los interesados debían hacerlos con meses de anticipación. “Con la industrialización es posible hacer hasta 100 chompas en un par de horas”, acota.

Elaboración

Rosa Vásquez es una comerciante que lleva 32 años en negocios de textilería. Ahora comercializa ponchos, bufandas, caminos de mesa, chompas, gorras y carteras confeccionadas con lana de borrego; antes las realizaba junto con su familia.

La hechura de cualquier pieza se inicia con la sacada de la lana al borrego. Luego se lava la materia prima en grandes tanques con abundante agua para que quede con una textura limpia. Después empiezan a hilar la lana en grandes ovillos, para posteriormente comenzar a hacer el tejido que desee la persona. Ahora todo este proceso se lleva a cabo a máquina, coincide Vásquez.

“Las personas no aprecian estos tejidos, piensan que es fácil crearlos, pero no es así. Todo el proceso emplea mucho tiempo, por eso en mi caso dejé de hacerlo y hoy en día me dedico sólo a vender”.

Costos

El valor de una chompa va desde los 20 hasta los 22 dólares.

Una bufanda de borrego, original, cuesta los 15 dólares. Los gorros valen 10 dólares, las carteras o manillas están entre 2 y 8 dólares. Para la elaboración de productos pequeños emplean agujones y lana.

Entre las características que destacan a las prendas de antes están por los bordados de estilo folclórico (por lo general figuras de llamas).

Vestimenta

Las personas de Otavalo también se dedican a los tejidos de prendas de vestir de las diferentes nacionalidades pertenecientes a Saraguro, Cuenca y Otavalo.

La vestimenta de los saraguros consta de falda, faja y blusa (todos los acabados son hechos a mano). El costo de todo el conjunto es de 140 dólares, el más económico.

En cambio, los bordados de las prendas de Otavalo en los anacos, faldas, blusas, fajas, fachalinas y rebosos están valorados en 250 dólares los más económicos.

Las personas que adquieren esta indumentaria son por lo general de grupos folclóricos.

Las personas de Otavalo se dedican también a los tejidos de prendas de vestir de las diferentes nacionalidades pertenecientes a Saraguro, Cuenca y Otavalo.

La vestimenta de los saraguros consta de falda, faja y blusa (todos los acabados son hechos a mano). El costo de todo el conjunto es de 140 dólares, el más económico.

En cambio, los bordados de las prendas de Otavalo en los anacos, faldas, blusas, fajas, fachalinas y rebosos están valorados en 250 dólares los más económicos.

Las personas que adquieren esta indumentaria son por lo general de grupos folclóricos.