OPINION

El deseo de un buen gobierno


Coincidiendo en que por el hecho de haber sufrido una muy mala experiencia durante la década infame, la común matriz política genera sospechas y también prejuicios sobre el gobierno de Lenín Moreno, sin embargo, no por ello se deben ignorar los hechos positivos que ha logrado.

Coincidiendo en que por el hecho de haber sufrido una muy mala experiencia durante la década infame, la común matriz política genera sospechas y también prejuicios sobre el gobierno de Lenín Moreno, sin embargo, no por ello se deben ignorar los hechos positivos que ha logrado.

Conste que tengo claro, como un deber derivado del privilegio de mantener una columna de opinión, que mis particulares visiones sobre el fenómeno político, que indudablemente influyen en el contenido ideológico de mis artículos, no pueden sesgar la objetividad posible hacia una actitud de condenarlo todo, tan negativa como aquella predominante en el pasado régimen, donde algunos que ahora se atreven a parecer críticos lo aplaudían todo.

Una columna de opinión destinada a tratar fundamentalmente temas políticos debe tener el interés nacional como destino final de lo que expresa, aunque ello choque potencialmente con las percepciones de quien escribe. Pongo un ejemplo. A mí no me agrada el sesgo ideológico de la gestión de la canciller Espinosa. Ello ha generado ambigüedades indeseables en la conducción de una política exterior en la que siempre predominó como eje conductor, hasta su ejercicio ministerial, la defensa de los derechos humanos y la de las libertades que los cobijan, dondequiera que se los viole pero, elegida que ha sido para conducir las sesiones de la Asamblea de las NN. UU., no tengo por qué repudiar ese resultado, aunque estuvo manchado por el incumplimiento de un acuerdo con Honduras.

Por el estilo, en buena hora que se reduzcan las razones para ser dura y negativamente críticos con el Gobierno. Eso significa que a criterio del analista se están haciendo bien las cosas, aunque, pese a ello -debe aceptarse como cumplimiento de un rol-, siempre se mantendrá un balance favorable a una visión altamente crítica. Ese es el deber de quien analiza una situación y quiere contribuir a enderezarla, si le parece contraria al interés público.

Vale aclarar, para los que añoran la Ley Mordaza, que con ello por delante, los medios de comunicación le prestan un alto servicio a la República.