OPINION

EDITORIAL: A dos años del terremoto


Hoy se cumplen dos años de uno de los desastres naturales más graves que ha soportado Ecuador en los últimos treinta años y que dejó devastadas las provincias de Manabí y Esmeraldas, registrándose cientos de muertos, heridos y damnificados.

Hoy se cumplen dos años de uno de los desastres naturales más graves que ha soportado Ecuador en los últimos treinta años y que dejó devastadas las provincias de Manabí y Esmeraldas, registrándose cientos de muertos, heridos y damnificados.

Luego que se conoció la magnitud del evento telúrico, el pueblo ecuatoriano se movilizó masivamente, ayudando a los afectados con la donación, recolección y entrega de productos no perecibles, artículos de primera necesidad y la movilización de contingente médico y humano, una acción que unió más al país.

El gobierno nacional por su parte creó la Ley de Solidaridad, implementando medidas económicas para financiar la reconstrucción de las referidas provincias, contribuciones que fueron aplicadas a las remuneraciones, patrimonio, utilidades y sobre bienes inmuebles y que permitió recaudar hasta abril del 2017, un total de 1.397 millones de dólares.

Sin embargo, como es común es nuestro país, este dinero no habría sido utilizado exclusivamente para intervenir las zonas de desastre, lo que indudablemente causó un rechazo colectivo nacional, pues en la actualidad las necesidades están a la vista de todos.

A dos años de esta catástrofe aún existen cientos de damnificados que no poseen vivienda, que continúan durmiendo en albergues, personas que perdieron todo y a las que le prometieron una reactivación económica e inserción laboral, que nunca llegó.

Es lamentable que los recursos que por Ley tenían que ser destinados para ayudar a los pobladores de las provincias afectadas hayan sido desviados para otros fines, por ello, es momento que el gobierno también se preocupe más por auscultar y resolver sus principales necesidades y garantizarles una vida digna, dotándoles de vivienda, servicios básicos y un empleo con el cual puedan salir adelante y olvidar el terrible episodio que vivieron el 16 de abril de 2016.