OPINION

Perfidia y terrorismo


Lenin Gomezcoello Navas

El fin del terrorismo no es solamente matar ciegamente, sino lanzar un mensaje para desestabilizar al enemigo. Umberto Eco (1932-2016) Escritor italiano.

Las FARC-EP a partir de la firma del acuerdo de paz en 2016 ya no existen en Colombia, pero el secuestro de tres miembros de Diario El Comercio en ejercicio de su derecho a acceder a la información para comunicar a la sociedad y su posterior asesinato por parte de una organización delictiva disidente que resiste a la represión legítima del Estado colombiano y ahora al ecuatoriano, constituyen actos de terrorismo, evidencia el interés de infundir miedo en la población.

Nos ha dolido la perfidia con la que se han producido los ataques desde enero, pero más ha sido el asesinato del equipo periodístico que con el interés de acceder a la verdad se aproximó a la zona de Mataje, recibiendo la sociedad entera un ataque aleve en su integridad.

La psicología social se encuentra pasando por una situación difícil frente a los hechos acontecidos pero se sobrepondrá.

Ni los protervos intereses de la organización delictiva disidente ni de politiqueros sin criterio coherente pueden jamás sobreponerse al interés general de la sociedad ecuatoriana y colombiana, en realidad allende del dolor y tristeza que la sociedad ha sentido en estos días se impone una reacción positiva con fundamento en la unidad en defensa del Derecho a vivir en paz y libertad.

Hay que reunirse alrededor de respaldar al gobierno en la lucha contra la delincuencia organizada que se mueve entre Colombia y Ecuador, es necesario que se respalde al Presidente de la República a las Fuerzas Armadas y Policía Nacional en un trabajo complejo como el que se tiene al frente.

No se pudo salvar la vida de nuestros tres compatriotas, nos queda en memoria de ellos y los militares caídos salir a defender la existencia del Estado por encima de toda apetencia delictiva, para ello se necesita tomar el control total de las fronteras e implementar políticas públicas de prevención y lucha contra la corrupción, políticas penales de lucha contra el crimen organizado y reformar las normas procesales para tomar en cuenta estos nuevos escenarios de frontera en donde se aprovechan del límite para delinquir.

Colombia debe asumir el control total de su frontera, garantizar a sus habitantes de frontera sus Derechos Humanos y Sociales y erradicar los sembríos de coca, aspectos estos últimos que son tareas pendientes.