OPINION

El circo


Germán Carrión Farez

Decía Miguel Ángel Asturias (premio Nobel de literatura) que América era "Fábula de Fábulas" y nuestro querido Benjamín Carrión escribió que a los ecuatorianos había que contarles "El cuento de la Patria". Razón tenía los dos, porque a los "sectores vulnerables" como le dicen al pueblo los actuales politiqueros, basta una simple convocatoria y ahí estamos para comprar los boletos para ir al circo.

Ustedes recordarán que hace diez años atrás, el pueblo ya no quería asistir al circo, porque los artistas se habían tornado repetitivos y no presentaban ninguna novedad. Culminada la función, se repartían la plata y para la nueva "función", los "vulnerables" tenían que pagar las sillas rotas, mandar a arreglar la carpa y fundamentalmente pagar los impuestos para que los animalitos del circo puedan alimentarse y brindar un buen espectáculo.

Entonces apareció un encantador de serpientes que había recibido grandes enseñanzas en Europa y Estados Unidos. Este ciudadano de aspecto "muy guapo" a decir de algunas damas y de una gran cantidad de caballeros, tenía como atractivo adicional que no se había unido sentimentalmente con una ecuatoriana, sino con una belga. Este refinado gusto del caballero y su arrogancia, logró que la casi totalidad de "los vulnerables" caigan a sus pies, rogándole que les mejore la calidad del circo. Este hombre dijo que en adelante se escogería a los artistas mediante el sistema de "meritocracia" y que a todos les obligaría que se laven las manos.

Tal parece que le hicieron caso, pero no se percató que a la mayoría de sus elegidos, les gustaba ese tradicional juego de naipe llamado "culo sucio".

Las funciones arrancaron con mucho éxito, pero ya al finalizar la década, se descubrió que habían asaltado la taquilla y que por lo tanto, "los vulnerables" tenían que reponer el dinero robado.

El director y dueño del circo se marchó a buscar a su amada belga y el nuevo "dueño del circo", que tiene una amplia trayectoria como equilibrista, está con un circo lleno de espectadores "vulnerables" que cruzan los dedos para que no se vaya a caer de la cuerda floja. Las apuestas están divididas, porque unos dicen que caerá a la izquierda y otros afirman que caerá a la derecha.

Mientras esto ocurra, el circo continúa porque "los vulnerables" fueron consultados y le dijeron si al espectáculo.

Que mamita virgen nos proteja.