OPINION

¿Medicar a niños hiperactivos es una alternativa válida?


Apropósito de un video compartido en redes sociales y la atención a niños en el área psicológica sobre la forma efectiva de diagnosticar y tratar sus problemas y particularmente el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, evoco un artículo publicado en la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal, titulado

Apropósito de un video compartido en redes sociales y la atención a niños en el área psicológica sobre la forma efectiva de diagnosticar y tratar sus problemas y particularmente el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, evoco un artículo publicado en la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal, titulado “La eficacia de las intervenciones con niños y adolescentes con Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)”, escrito por Sonia Jarque, que revisa la literatura relacionada desde hace 25 años y que en sus conclusiones resumidas (no las mías), sostiene lo siguiente: (1) La intervención más frecuente es la farmacológica. (2) Los fármacos más administrados son los psicoestimulantes, especialmente el Metilfenidato. (3) Pero los potenciales beneficios de los psicoestimulantes a corto plazo deben sopesarse con sus limitaciones. Una de las principales limitaciones es que un 30% de personas no responde a la medicación. Otra limitación es la nula evidencia del mantenimiento de los efectos a largo plazo, esto es, los efectos son sintomáticos y no acumulativos. (4) También hay que destacar los efectos adversos asociados a la medicación estimulante. Con más frecuencia son el insomnio y la pérdida de apetito, pero también se han citado en ocasiones nauseas, vértigos, dolores de cabeza y de estómago, taquicardia, somnolencia, tics, irritabilidad, aislamiento social y retraso en el crecimiento. (5) De las intervenciones psicosociales (tratamiento psicológico), las que están empíricamente validadas son el entrenamiento a padres y maestros en técnicas de manejo conductual, y en menor medida las técnicas cognitivo-conductuales y el entrenamiento en habilidades sociales. (6) Por otro lado, con respecto a la intervención combinada, es decir medicación y técnicas psicosociales, se observa un importante descenso en el último período, Este dato resulta sorprendente si tenemos en cuenta su potencialidad para reducir la dosis de medicación. (7) Esta menor presencia de tratamientos psicosociales y combinados puede deberse a lo costosa que resulta su implementación en tiempo y en esfuerzo, debido a la participación de diversos agentes significativos del niño, que deben mostrar una motivación y mantenimiento de la intervención a lo largo del tiempo. (8) Los únicos tratamientos validados empíricamente para el TDAH son la medicación estimulante, y el empleo contextualizado del entrenamiento a padres y a maestros en técnicas de manejo conductual y cognitivo conductual, y el entrenamiento de los niños hiperactivos en habilidades socioemocionales. (9) Por último, ponemos de nuevo el énfasis en la importancia de continuar avanzando en la difícil tarea de abordar el TDAH infantil y adolescente desde una perspectiva psicosocial.

Nos quedamos aquí por el momento, para proseguir la próxima semana. Recordando, que el presente es económico pero el futuro será psicológico.