OPINION

El paradigma de la democracia


Lenin Gomezcoello Navas

La democracia es paradigma de las relaciones sociales del Estado, pero en la esencia de este paradigma esta la supremacía de la razón por sobre las emociones, por tanto la racionalización de los motivos que mueven a la mayoría es una necesidad a fin de que la sociedad avance, así sea por ensayo y error, progrese en su desarrollo asegurando el bien general por sobre el bien particular, su ausencia desnaturaliza la democracia y envilece el poder.

La Consulta Popular y Referendo del 4 de febrero del 2018 es la oportunidad no solo para rescatar las reglas relativas a la democracia y ciertos derechos, diferenciar líderes positivos de negativos, sino también evidenciar la supremacía de la solución razonable de los problemas que enfrenta el Estado por sobre lo irrazonable y caprichoso de quienes pretenden secuestrar el poder.

Solución lograda por vías democráticas participativas en las que priman los postulados del Estado Liberal de Derecho por sobre pre-experimentos sociales urdidos con el timo típico del resentimiento social y la promoción de la envidia con interés de enriquecerse y no servir a la mayoría de la población con producción y trabajo.

La corrupción es una plaga que azota a la humanidad, en unas sociedades en más medida y en otras en menor, pero eso no quiere decir que debamos conformarnos y convivir con ella, es necesario trabajar arduamente en la sociedad para instituir en todos los niveles y ámbitos la lucha contra la corrupción como paradigma tal cual se lucha contra las drogas, igual o más.

En nuestro país se incrementó aun cuando tenuemente por la fuerza de las circunstancias en los últimos seis meses, pero no es suficiente inclusive es necesario hacerlo en los mismos órganos de control desde los niveles provinciales para reducir su alta incidencia cotidiana a la mínima influencia, esto es máximo al error de buena fe.

La masiva participación de la sociedad en la confirmación de la democracia como paradigma cotidiano de hecho permite posesionar continuamente en la ideología social el aseguramiento de que más recursos se destinen al desarrollo de ella y ninguno a las prácticas de la corrupción.

Es necesario que el pueblo pase de ser conforme a demandar de quienes participan en política más respeto, consideración y autoestima en general, soluciones reales y manejo económico integral responsable, pues por la falta de esas saludables prácticas se sacrifican los derechos de las personas que tienen más debilidad sea en el campo socioeconómico, educativo y/o de salud.