OPINION

EDITORIAL: Por la paz


Hoy es un día de reflexión, de amor y de paz. La llegada del niño Jesús a este mundo respresenta el más grande gesto de amor hacia la humanidad. Dios sacrificó a su único hijo para salvarnos.

Hoy es un día de reflexión, de amor y de paz. La llegada del niño Jesús a este mundo respresenta el más grande gesto de amor hacia la humanidad. Dios sacrificó a su único hijo para salvarnos.

Eso nunca debemos olvidarlo. Más bien, debemos permitir que sea el Espíritu Santo el que toque nuestros corazones, para permitirnos reflexionar y ser mejores seres humanos.

Por eso, en esta Noche Buena, oremos por la paz, por lograr que los corazones de la humanidad se reconcilien, dejen atrás las rencillas, el odio y la intolerancia, para permitirnos aceptarnos en medio de las diferencias.

Así también, aprovechemos esta noche de oración, para pedir que fluya el amor en aquellas almas llenas de oscuridad, por distintas circunstancias.

Solo la tolerancia, la paz y el amor nos permitirá hacer posible lo que parece imposible.

Si queremos tener un mundo con menos violencia, menos odio, sin rencor, empecemos a destruir esos antivalores con valores, desde nuestro propio hogar, con nuestros seres más cercanos, para que a su vez, ellos repliquen el mensaje con buenas prácticas, pues solo así lograremos ser mejores seres humanos.