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Cortes afros, moda y simbología cultural


Las figuras geométricas son las preferidas.

Los afros, sean de Ecuador o de cualquier lugar de América, se consideran hermanos porque comparten una misma historia: sus antepasados fueron arrancados de su natal África para ser mercadeados por lo que se consideró el Nuevo Mundo, aunque les trajeron en harapos, tenían consigo la cultura. Una de sus características físicas más importantes es su cabello crespo, históricamente su identidad ha estado vinculada a este rasgo.

Hacerse trenzas, cortarlo al ras del cráneo, usar una hojilla para recrear figuras geométricas o simplemente dejarlo crecer es parte de su esencia y se ha convertido también en un símbolo de la resistencia afroecuatoriana y de todos los afrodescendientes en el mundo.

En la avenida Huayna Cápac hay más de seis barberías que están especializadas en hacer este tipo de cortes. Los barberos coinciden en que los cortes afros se afianzaron en el país desde hace cinco años, aproximadamente.

“Siempre me hacía figuras en el cabello con trenzas, también me hacía el sombreado, pero solo era yo y otros panas de Guayaquil, que también son negros, pero los que traen cabello liso no se los hacían como ahora”, reflexiona Antonio Ramírez, quien cada dos semanas va a la peluquería Brooklin, en la Huayna Cápac, a retocarse su look.

A él le gusta lucir su afro en la parte de arriba de la cabeza, pero en la base solicita que le pasen la hojilla, un poco más arriba la cero, después la uno, y en la parte superior luce el cabello largo y rizado. “Es un sombreado”, detalla al tiempo que sale de la peluquería contento con sus peinado.

Juan Guambaña es barbero y trabaja en la barbería Brooklin. Empezó hace tres años con este oficio que aprendió mirando a expertos y viendo videos en Internet, pero no veía la barbería como un trabajo.

Hasta que hizo la prueba y, poco a poco, fue perfeccionando sus técnicas: dos cortes, tuvo algunos tropiezos hasta que se volvió un experto en hacer rayas, sombreados, diseños avanzados como trivales, imágenes. Se considera un experto en buenos cortes más que en diseños realistas.

Otro barbero, Javier Giovanny Dunas, trabaja en Duy`s, un negocio que también está en la avenida Huayna Cápac. Para él, lo más importante es complacer a la clientela y, cuando piden trenzado, llama a una amiga que es experta en la elaboración de estas, luego de formalizar la cita, el cliente va y hacen este tipo de peinados afros.

Aunque la mayoría de sus clientes tienen el cabello liso, porque el grueso de la población tiene esta característica, los modelos que están en las revistas que exhibe son afros, lo mismo ocurre con las barbas que lucen abundantes.

“Cuando el cliente tiene cabello abundante, hay como hacer las figuras tanto en la barba como en el cabello”, precisa mientras plantea que este tipo de cortes son originarios de los afrodescendientes de los Estados Unidos y de Puerto Rico, aunque, hace más de seis años, los afroecuatorianos también empezaron a usarlos y ahora es una moda urbana.

El haitiano Patricio Laguerre llegó al país a estudiar, pero, al estar en Cuenca, las cosas se tornaron difíciles y tuvo que empezar a trabajar. Era menor de edad, sin embargo, en Puerto Príncipe, de donde es oriundo, aprendió la barbería viendo a otros jóvenes de su barrio.

“Le cortaba el cabello gratis a mis amigos para practicar”, recuerda. Cuando llegó a la ciudad, nadie utilizaba rayas en su peinado, tampoco degradados y decidió imponer la moda. Fue uno de los pioneros en la ciudad y ahora todos los jóvenes lucen este tipo de cortes.

Ahora Laguerre es dueño de su propia barbería, ubicada en el Centro Histórico, recibe a diario clientes a quienes complace con el toque afro que caracteriza su trabajo.

En el caso de las mujeres, varios movimientos por los derechos de las afros han trabajado, considerando que el cabello crespo debe ser respetado como tal, alejándose de alisados y pelucas que para muchos significa un “blanqueamiento” impuesto por el mercado y estereotipos de belleza que definieron estilos de una procedencia que no reconoce, propiamente, la cultura afro. Aunque siempre la estética y forma en el corte es una opción personal, se habla de violencia sistémica y naturalizada. En ese sentido, mucha mujeres afros retoman los tocados con pañuelos, las trenzas y un look con volumen que la alta moda también ha sabido valorar.