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Zarumeños viven con temor a una tragedia


Los habitantes de Zaruma aseguran que la minería ilegal que se ejecuta en el subsuelo de la urbe, ha provocado un ambiente de incertidumbre, pues temen que en cualquier momento pueda ocurrir una desgracia, como lo que ya está sucediendo con la infraestructura de la Unidad Educativa La Inmaculada que está a punto de colapsar.

(LRP).- El socavón que se produjo el año anterior en la Unidad Educativa Fiscomisional “La Inmaculada” de la fundación Fe y Alegría, se ha convertido en una zona de desastre que mantiene atemorizados a los habitantes de Zaruma y de quienes visitan este cantón.

A toda hora es común observar a los habitantes que no salen del asombro, de cómo la minería legal e ilegal le ha hecho tanto daño no solo al centro de la ciudad, sino a todo el cantón. Algunos luego de ver detenidamente los daños que cada día se producen, emiten sus comentarios con indignación y el hundimiento es el tema del día en todo lugar, a pesar que ya mismo se cumple un año del primer deslizamiento de tierra.

“Si nadie se hubiera hecho de la vista gorda, esto no estaría sucediendo”, “Ahora nos regresan a mirar cuando el problema ya está hecho y cada vez es más grande”, “Siempre se denunció y nunca hicieron nada, nos peleamos entre nosotros, pero el tiempo nos dio la razón”, son las frases que se escuchan de parte de los moradores que residen en los alrededores y quienes visitan el lugar.

Algunos de ellos que fueron abordados por este medio de comunicación, no quisieron emitir sus nombres y otros prefirieron no hablar, pues señalaban que han dado varias entrevistas y se han metido en problemas por denunciar a los responsables del daño que le han hecho a Zaruma.

“Todos estamos en zozobra, ahora es en el centro, después se derrumbarán otras zonas, porque las detonaciones las escuchamos ya por nuestros sectores que no es en el centro. Mis clientes también me han comentado de este mismo hecho donde viven. El problema se extiende en todo Zaruma, no solo en el derrumbe de la escuela”, dijo Margarita Castillo, vendedora de granizado.

El temor está latente en los habitantes, ayer mientras este medio de comunicación recogía las opiniones de quienes residen por el lugar, se escuchó el derrumbe de una pared de la escuela afectada. Los que transitan o viven por allí, corrieron para saber qué pasaba. Asombrados miraron y tomaron fotos del desprendimiento de la edificación.

Oficinas, casas y locales comerciales cerrados

El socavón no sólo ha causado daños y afectaciones a la entidad educativa, debido al temor que existe en aquella zona. Los residentes han optado por abandonar sus casas. Otros se han cambiado de lugar para estar más cerca de su familia y poder prestarse ayuda, en caso de algún nuevo derrumbe.

Quienes laboran o mantienen sus negocios por las calles Luis A. Crespo, Escuela 24 de Mayo y Pichincha, se sienten afectados por las obstrucciones de las vías.

Mauricio Tituana mencionó que ya no cuenta con el mismo número de clientes, debido a que tienen miedo. La infraestructura de la escuela, cada día, se va cayendo de a poco.

Los funcionarios de la Corporación Nacional de Telecomunicaciones desalojaron, esta semana, las instalaciones que se encuentran a pocos metros del socavón.

Ayer, quienes acudieron a la empresa en mención, debían buscar otro establecimiento para cancelar su planilla o realizar otro requerimiento. En esta misma semana, una entidad financiera que está ubicada cerca, ya dejó de prestar sus servicios a sus clientes. El local se encuentra cerrado.