En la Catedral

Guayaquil.- Familiares, amigos, personajes de la política nacional y la ciudadanía en general pudieron desde anoche acercarse al féretro con los restos del ex mandatario León Febres-Cordero Ribadeneyra, quien falleció a los 77 años por un paro cardiaco, consecuencia de un enfisema y cáncer pulmonar.
Los abrazos y sentimientos de condolencia no faltaron hacia la familia del ex presidente de la República.
A las 00:05 el padre Rómulo Vásquez, vicario de la Arquidiócesis de Guayaquil, pidió que tanto fotógrafos como periodistas bajen de las escaleras que conducen al altar.
Dentro de la iglesia, más de treinta hombres pertenecientes a la Compañía de Operaciones Especiales No. 5 del Fuerte Militar Huancavilca eran los encargados de brindar el resguardo a los asistentes.
La familia del ex mandatario abandonó la Catedral a esa hora, excepto Miguel Orellana, María Fernanda Febres-Cordero y Cristhian Bjarner Febres-Cordero, yerno, hija y nieto de LFC.
Precisamente Febres-Cordero y Bjarner fueron quienes permanecieron el resto de la madrugada junto al cadáver del ex líder socialcristiano.

































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