Venezuela recibe respaldo de China y Rusia

Caracas (AFP).- La visita del presidente venezolano, Hugo Chávez, a China y Rusia se saldó con un aumento de la cooperación militar con estos países, lo que representa un desafío directo a Estados Unidos y la entrada de Venezuela en un arriesgado territorio que puede escapar a su control, opinaron analistas.

“Este viaje muestra la intención no sólo de salir de la esfera de influencia de Estados Unidos en el ámbito de la defensa, sino de crear vínculos políticos significativos con potencias que desafían la hegemonía de Washington”, declaró a la AFP Elsa Cardozo, profesora universitaria de Estudios Internacionales.

En los últimos años, Venezuela se ha convertido en uno de los mayores compradores de armas rusas, argumentando la necesidad de defenderse ante posibles agresiones externas.

El jueves, Moscú anunció que había concedido a Venezuela un préstamo de 1.000 millones de dólares para comprar armas. En 2005 y 2007, Moscú y Caracas ya habían firmado doce contratos armamentísticos por un valor total de 4.400 millones de dólares.

En este momento hay en Venezuela aviones de combate, helicópteros y fusiles Kalashnikov “made in Rusia”. “Estados Unidos ha tratado de desarmarnos, de aplicarnos un bloqueo, y nosotros tenemos unos viejos aviones de tecnología americana, pero no vuelan porque los Estados Unidos no nos venden repuestos”, explicó Chávez. “Me vine a Pekín, me vine a Moscú, y allá tenemos nosotros ya un escuadrón mejor que los F-16”, agregó el mandatario.

La visita de Chávez a Rusia se produce días después de que dos bombarderos supersónicos de Moscú realizaran entrenamientos de una semana en Venezuela y cuando una flota de navíos rusos viaja en dirección al país latinoamericano, donde realizarán a finales de año unas maniobras navales inéditas desde el final de la Guerra Fría.

En su visita a Pekín, Chávez también anunció la compra de 24 aviones K-8 de “entrenamiento y reconocimiento”, que “hacen mucha falta” a Venezuela.

En los últimos años, Venezuela adquirió en China radares para vigilar su espacio aéreo.

Sin embargo, la compra de los K-8 no ha sido confirmada por el gobierno chino, cuyos portavoces mostraron una enorme prudencia al referirse a sus relaciones con Venezuela y negaron que hubiera habido acuerdos de cooperación militar durante la visita de Chávez a Pekín.

“Los propios chinos dijeron que su relación con Venezuela era puramente comercial, pero los rusos tienen otras ambiciones. En su gran tablero de ajedrez, Venezuela es un peón y cuando decidan lo descartarán y punto”, concluyó Tarre.


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