Un tesoro naranja: La zanahoria

Pocas cosas cuestan menos que coger una zanahoria, lavarla, rasparla con un cuchillo y comerla tal cual. y pocas cosas aportan tantos beneficios a nuestra salud como este simple gesto.
Desde el inicio hasta el final, el proceso digestivo de este tubérculo anaranjado es tan positivo que sus efectos se notan tanto en el interior del organismo como fuera de él.
Sólo el hecho de masticarla cruda actúa como un dentífrico natural, porque limpia los dientes.
Además, desarrolla los músculos de la mandíbula y estimula las glándulas salivares, que favorecen la digestión (por ello es aconsejable incluirla siempre en las ensaladas, antes de las comidas).
En caso de padecer úlcera, las zanahorias son un excelente remedio natural para paliar los síntomas de esta dolencia, gracias a sus propiedades cicatrizantes a nivel gástrico e intestinal.
Pero la cualidad más destacada de este vegetal es su extraordinario contenido en betacaroteno o provitamina A (de 8 a 12 mg por cada 100 g), que la convierte en un gran aliado para la salud de la vista, la piel y el cabello.
Además su consumo habitual estimula la producción de melanina y protege la piel de los efectos nocivos de las radiaciones ultravioletas (UVA), lo que favorece el bronceado.




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