Petróleo, devaluación e inflación
Las oscilaciones en los precios del petróleo han ejercido una gran influencia en el índice de precios al consumidor (IPC) al punto de ser consideradas por algunos como una de las principales causantes de las variaciones de la inflación acorto plazo.
Cuando la tendencia en las cotizaciones internacionales se orientaba marcadamente hacia el alza –alcanzó $147 por barril WTI hace poco más de un mes–, el incremento se traslada rápidamente a los precios internos.
Pero, ahora que el mercado está a la baja –descendió a $115 por barril el viernes anterior–, la pregunta es si provocará igualmente una reducción concomitante en el IPC. Desafortunadamente, la respuesta no es alentadora.
El índice de precios al consumidor, que incluye una serie de productos afectados directa o indirectamente por los precios de los combustibles, no necesariamente bajará por las menores cotizaciones internacionales del crudo.
Hay varios factores que están gravitando en contra de una reducción del IPC, al menos a corto plazo.
Uno de ellos es el faltante que arrojan las finanzas de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) por el desfase existente entre los movimientos en el precio internacional, las compras de la Refinadora según los mecanismos y convenios existentes, y la reglamentación de los ajustes al consumidor con base en una fórmula burocrática, lenta y desfasada, de la realidad.
Según la información que ha trascendido recientemente, las finanzas de Recope podrían arrojar un falta de 30.000 millones este año. Y, para llenarlo, la Aresep está dispuesta a consentir precios elevados para subsanar el faltante, aunque bajen los precios del crudo en el mercado internacional.
Otro factor que pesa en la dificultad de reducir los precios de los combustibles refinados al usuario es el aumento experimentado en las cotizaciones del dólar en el mercado financiero costarricense.
A principios de mayo de este año, el tipo de cambio (promedio) para la venta de divisas oscilaba alrededor de ¢497 por dólar. No sabemos si Recope aprovechó las bajas cotizaciones para aumentar sus reservas.
Pero, a mediados de ese mes, el tipo de cambio subió a ¢523 para la venta, y en julio de este año se incrementó nuevamente para ubicarse en ¢556 por dólar.
De acuerdo con la información revelada por La Nación el pasado sábado, la última importación efectuada se realizó a un tipo de cambio de ¢523 por dólar, y ahora las divisas están más caras.
La Nación - Costa Rica




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