La afrentosa Supervivencia

En pleno siglo de la tecnología, en donde el acceso a la información por medio de un “click” es algo cotidiano, vemos como el IESS aún mantiene formas caducas y engorrosas de atención a sus afiliados y jubilados, estos últimos obligados a presentarse anualmente, a demostrar, “que siguen vivos”, presentación que ignora las dolencias que pueda padecer el o la pensionista por su avanzada edad, y peor aún, el tiempo que tenga que esperar para que no lo saquen de las estadísticas de supervivencia o que termine muriendo en el intento por demostrar su existencia terrenal.
Luego hay un papeleo sin sentido, que terminará archivándose en algún sitio de esos que quedan en el olvido cuyas visitas solo las hacen las arañas, las cucarachas y los ratones.
La estupidez y la pereza laboral es tan grande, que imagino que se exige este requisito para justificar el poco trabajo que hacen las visitadoras sociales, quienes no acostumbran visitar a los pensionistas para verificar su estado emocional, físico y económico, más bien, se dedican a perennizar un sistema lento de atención a los afiliados, caracterizado por llenar formularios tras formulario, adjuntando por supuesto copias y más copias.
Obligar a que acuda un anciano, bajo la amenaza de perder la pensión, es un absurdo sin nombre, propio de la estructura administrativa atrasada del IESS.
La obligatoriedad de sacar una partida de defunción en el Registro Civil cuando se quiere enterrar a un familiar o amigo, genera una fuente directa de información que debería servir para actualizar la base de datos de los afiliados del IESS, o es que en el IESS se piensa que a los muertos se lo puede mantener por mucho tiempo al aire libre o escondidos.
Basta entonces, conectar la base de datos del registro civil con la del IESS para saber si algún afiliado ha fallecido, dejando con ello de pagar la prestación social. Son 167,316 los jubilados por vejez e invalidez a nivel nacional que deben presentarse a esta infame supervivencia.
Con la tecnología actual, bastaría utilizar una cámara web para verificar si el jubilado o pensionista sigue con viva, debiéndose presentar y saludar a su visitadora social, instrumento que por supuesto debería ser instalado por el IESS, permitiendo con ello estar online, para pedir citas médicas, medicinas, y otros servicios más.
Sería formidable, que el IESS lleve la medicina y los médicos a las casas de los jubilados enfermos, y que periódicamente se visite a los pensionistas para activar la medicina preventiva; o, que no sea necesario trasladar a los afiliados moribundos a Guayaquil, para que un sabio de ese lugar logre curar lo que los ineptos locales no pueden, esto sería un verdadero hito en la seguridad social, que valdría pensar que todavía hay una esperanza de cambio en el IESS.




Deja un Comentario