Sigamos haciendo justicia

José Paúl Gallardo Echeverría
Como ecuatorianos es el momento de sancionar ese pasado trágico y bochornoso que todos padecimos a mano del mortal virus de la corrupción enquistada en este sistema estatal caduco.
El atraco bancario de 1998 a 1999 fue liderado por los hermanos intocables que ahora vacacionan placidamente en Miami.
Este robo se sustento en una de las disposiciones transitorias de la Constitución del 98, voy ha citarles esta barbaridad que aprobó la Asamblea Nacional Constituyente del 98. Entrando al tema, esa disposición transitoria es la Cuadragésima Segunda y dice textualmente “Hasta que el Estado cuente con instrumentos legales adecuados para enfrentar crisis financieras…”
¡De que crisis hablan! Si el Ecuador vivía una economía progresista, continuemos”… y por el plazo no mayor de dos ailos contados a partir de la vigencia de esta Constitución, el Banco Central del Ecuador podrá otorgar créditos de estabilidad y de solvencia a las instituciones financieras, así como créditos para atender el derecho de preferencia de las personas naturales depositantes en las instituciones que entren en proceso de liquidación” Legalizaron regalar fondos a los bancos hasta el 2001, y lo hicieron, pero a los perjudicados nada, que injusticia.
Pese a ello, hay algunos “intelectualistas” que defienden esa Constitución, y la catalogan como “unas de las mejores del mundo”, solo con este absurdo esta en el peor puesto, pues a nadie, a ni a ningún país se le ocurre tamaila estupidez, tienen el cerebro tan microscópico que no alcanzan a interpretar la propuesta por la que alzan la mano.
Pero este absurdo Constitucional se hizo real en el asalto bancario de 1999.
El 23 noviembre de 1998 se inicia este robo que se le denomino “crisis bancaria”, el 2 de diciembre de 1998, Filanbanco explota y hasta marzo de 1999 lo secundaron 16 bancos que reclamaron fondos para guardarlos e irse de este país, mientras en el Congreso, la minoría se retiraba para quedar la mayoría de los alzamanos, que aprobaron mas prestamos de cientos de millones de dólares que beneficiaron a Filanbanco y sus secuaces.
Pese a ello el mafioso alcahuete de la corrupción de Mahuad seguía alardeando de que los fondos estaban asegurados, pero la verdad es que no podian llegar a las manos de sus dueños por el feriado bancario, finalmente Alí Baba y los 40 ladrones huyeron del país con el dinero del pueblo ecuatoriano.




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