La doble moral europea
En varias oportunidades hemos analizado y criticado sobre el impacto ambiental de las plantaciones bananeras, y lo seguiremos haciendo cuando se justifique; no porque pretendamos que se eliminen las bananeras, sino porque creemos que en esa actividad productiva se pueden mejorar las cosas, llegar a minimizarse el daño ambiental, y porque no puede ni debe haber impunidad ante los estragos ecológicos que provocan algunas empresas.
Hipocresía ambiental, porque esos aranceles elevados van a repercutir, lógicamente, en los balances económicos de las bananeras, y los primeros que van a sufrir son los programas ambientales y de seguridad ocupacional.
Podrían llegar a desaparecer o sufrir un grave deterioro (funcionaría con lo mínimo de cumplimiento).
Los consumidores de banano en Europa y que se dicen ambientalistas, deberían de ponerse al lado de los productores bananeros para exigir a los gobiernos una mayor consideración para con el banano nuestro, porque lejos de afectar a empresas locales o transnacionales, el daño se lo harán a miles de trabajadores, a las economías de nuestros pueblos, y a los ecosistemas tropicales.
Si no actúan así, también serían unos grandes hipócritas e inconsecuentes ambientales los consumidores europeos.
¿Porqué decimos que los elevados aranceles que los europeos quieren imponer al banano va a significar mayores problemas socio-ambientales para Costa Rica? Muy simple: los bananeros que logren sobrevivir a este “garrotazo” no van a poder hacer grandes inversiones en lo ecológico, como lo venían haciendo.
Los avances ambientales logrados en el sector bananero sufrirán las consecuencias.
Sin embargo, lo que demuestran también estas incongruencias socio-ambientales de los europeos, es que ese golpe hará que tengan que producirse ciento o miles de “cortes de rabo”.
El desempleo, ya de por sí agravado por la inundaciones recientes, navegará por las llanuras Limonenses y de Sarapiquí con consecuencias catastróficas para el país y el conglomerado trabajador agrícola.
Alexander Bonilla D.
La Nación - Costa Rica




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