Infórmate: ¿Qué es el ácido úrico?

La hiperuricemia es una concentración de ácido úrico en sangre por encima de 7 miligramos por decilitro.

La hiperuricemia no necesariamente se acompaña de gota o de litiasis renal, en cuyo caso se denomina hiperuricemia asintomática.

Sin embargo a mayores niveles de ácido úrico, las posibilidades de sufrir gota aumentan significativamente.

A medida que avanza la enfermedad, los síntomas son más frecuentes y prolongados.

En cuanto a los ataques, se sabe que tienen relación con la alimentación, la obesidad, la ingesta de bebidas y los ejercicios excesivos.

Alimentacion sugerida

El tratamiento de la hiperuricemia comprende la dieta y agentes reductores del ácido úrico.

Actualmente la dieta no tiene el papel fundamental que ha tenido en épocas anteriores en el tratamiento de la hiperuricemia ya que los agentes farmacológicos son muy eficaces y, además, es necesario seguir una dieta muy pobre en purinas para conseguir descensos moderados de los niveles de ácido úrico.

Una dieta con restricción estricta en purinas puede descender el nivel de ácido úrico entre 0,6 y 1,8 miligramos por decilitro de sangre. Reducir o suprimir las bebidas alcohólicas ya que pueden dar lugar a una crisis aguda de gota (incrementa la producción de ácido úrico)

No excederse en el consumo de grasas, ya que la excreción de suratos por la orina tiende a reducirse y puede favorecer la formación de cálculos en el riñón.

Beber dos litros y medio de líquidos al día: alimentos y bebidas (agua, infusiones, zumos, gelatina).

Elegir alguna bicarbonatada para alcalinizar la orina, sobre todo si se toman fármacos uricosúricos (que tienden a aumentar la eliminación de ácido por úrico por la orina).

Puede administrarse también bicarbonato o citrato.

Recomendaciones

Crisis aguda: Tomar alimentos que no contienen purinas:

* Leche y lácteos poco grasos.

* Huevos: Hasta 5 semanales si no existe hipercolesterolemia.

* Cereales, pastas alimenticias, patatas.

* Frutas y verduras excepto las ricas en purinas.

* Moderar el consumo de azúcar, miel, mermeladas, etc.

Etapa de remisión tras crisis aguda: Llevar a cabo una alimentación variada y equilibrada, para asegurar que no se produzca ningún déficit, especialmente durante los primeros años de vida, de todos aquellos nutrientes que participan en la composición de huesos y dientes.

Evitar la ingesta de alcohol.

Sólo aporta calorías vacías y aumenta la producción de ácido úrico y triglicéridos en sangre.

(Aproximadamente un 75% de las personas con gota padecen hipertrigliceridemia).

Está permitido el consumo de café, té, cacao y chocolate.

Estos alimentos contienen metilxantinasas, así como cafeína o teína, con semejanza química a las purinas, pero que no se transforman en ácido úrico.

Tomar suficiente cantidad de líquidos, para prevenir la litiasis, especialmente si existen antecedentes de cálculos o se utilizan medicamentos uricosúricos.

Excluir las vísceras y despojos, pescado azul, extractos y caldos de carne, salsas de carne, marisco y verduras ricas en purinas.

Reducir la frecuencia de consumo o la ración de:

- Carnes, aves, pescado blanco y derivados (80-100 gramos).

Legumbres, sobre todo lentejas, habas y guisantes secos.

Contienen una cantidad moderada de purinas.

No es necesario suprimirlas por completo, ya que su consumo es bajo.

La cantidad de aceite viene dada en función del margen de grasa de la dieta.

Siempre que sea posible, emplear el aceite y la margarina vegetal como aliño en crudo, mejor tras el cocinado, para controlar la cantidad. Preferir alimentos jugosos y poco grasos.

¿Cómo cocinar y condimentar?

Preferir las técnicas culinarias que menos grasa aportan a los alimentos: al agua -cocido o hervido, vapor, escalfado-, rehogado, plancha, horno y papillote.

Puede emplearse la fritura para tortillas, revuelto y croquetas, a la temperatura adecuada para absorber mínima cantidad de aceite.

Evitar en etapa de remisión tras un ataque agudo los fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados.

Para que la comida resulte más apetitosa se pueden emplear diversos condimentos:

- Ácidos: Vinagre y limón.

- Aliáceos: Ajo, cebolla, cebolleta, cebollino, chalota, puerro, según tolerancia.

- Hierbas aromáticas: Albahaca, hinojo, comino, estragón, laurel, tomillo, orégano, perejil, mejorana.

- Evitar las especias fuertes, pimienta (negra, blanca, cayena y verde), pimentón y guindilla.

El vinagre y el aceite (oliva y semillas) pueden ser macerados con hierbas aromáticas.


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