Más allá del fútbol
Soc. Manuel Valdiviezo C.
El fútbol como fenómeno social de masas, dura mucho más que 90 minutos, y su incidencia llega a tal punto, que la literatura y la música hacen referencia, o a veces reverencia a este deporte.
Y en la vida cotidiana muchas veces compiten, en la necesaria función para el sistema de enajenar mentalidades y distraer a la masa de la realidad.
“El Fútbol tiene la culpa, toda la culpa, y si el fútbol no existiera, seguramente los pobres harían la revolución social y todos los analfabetos serían doctores”.
Tal vez resulta fatalista esta visión de Galeano en ésta cita, pero no hay que negar que la historia ofrezca ejemplos en que el fútbol, aunque ha servido para crear identidades, ha dispersado la atención ante ciertos problemas o realidades sociales, políticas o económicas.
A tal punto que los gobiernos no muestran indicadores de los millones de dólares que se podrían perder en un día paralizado por un partido de fútbol, como si le encaran al pueblo y le muestran por un día de paro o huelga colectiva de exigencia de reivindicaciones.
Además dedican grandes cantidades de dinero para contribuir a la construcción de estadios, por sobre obras de infraestructura de mayor prioridad, o de bibliotecas o escuelas.
“De circo también vive el pueblo”.
En la antigua Grecia era el enfrentamiento de gladiadores que en pugilatos ofrendaban sus vidas para recrear y entretener; hoy mas sofisticado son los “pateadores de un balón de fútbol” que profesionales y masificado ha motivado la intervención de grandes corporaciones transnacionales, llevando a otra perspectiva esa explotación del hombre por el hombre, convirtiendo a los jugadores en máquinas de hacer dinero ó mercancías en manos de sus manejadores.
Masificación de la que tienen protagonismo los medios de comunicación, que al llevar al fútbol como espectáculo, han hecho que se presenten vínculos, como:
El de contribuir a la formación de sentimientos de identidad regionales o nacionales alrededor de los equipos de fútbol, y alimentar las expresiones de celebración o desilusión que trae consigo “un resultado en goles” extasiado en los “hinchas” o “fanáticos” y sus barras muchas veces agresivas, identificadas por símbolos y camisetas.
Así mismo crean expectativas, y con capacidad de sepultar o erigir a jugadores como estrellas, según sus críticas.
Adicionado a la percepción del potencial económico que tiene el manejo de la publicidad en la transmisión de estos eventos, que se ratifica en la existencia de canales de televisión dedicados exclusivamente a deportes.
Sin embargo mas allá de la distracción, entretenimiento y la práctica común, masificado como espectáculo por los medios de comunicación y permeado por el Espíritu del Capitalismo, el fútbol actual, desata pasiones disipadoras muchas veces con excesivos festejos populares, adquiriendo una connotación punible principalmente desde un sentido político, pues estos eventos se convierten en distractores de la realidad y pueden ser utilizados para sosegar potenciales procesos reivindicativos o de cambio social.




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