Imprevisión terminó con Clínica de Prótesis

(DMZ).- Un edificio de dos plantas a medio terminar y varios restos metálicos es lo que queda actualmente de la Clínica de Prótesis que se planificó instalar en Machala, con recursos entregados por el Fondo de Solidaridad FS.
El proyecto nació de una propuesta hecha en el año 2003 por la Fundación Niños Felices.
Luego de varias gestiones realizada por la presidenta de la Ing, Rosa María Loayza, en mayo del 2004 se logra la firma de un convenio mediante el cual el FS se compromete a entregar los 100 mil dólares establecidos como presupuesto base para la puesta en marcha.

Incumplimientos en la entrega del terreno comprometido por la administración municipal del alcalde de Machala, Mario Minuche, retrasaron el acuerdo definitivo.
Según Loayza, el lote ofrecido por el entonces alcalde –ubicado en el Hospital del Sur- no pudo ser inscrito porque apareció en propiedad de otra persona.
La donación de un terreno como alternativa superó el inconveniente.
Para diciembre del 2006 se dio la entrega del primer anticipo de 6 mil dólares.
El saldo fue cubierto con otros cinco de sembolsos posteriores.
Con estos recursos la Clínica empezó a operar.
Estas concresiones, sin embargo, desvelaron necesidades no previstas en la planificación original del proyecto.
Inexperiencia
Loayza señala que por “inexperiencia” en el presupuesto no se incluyeron los sueldos de los dos operarios, auxiliar administrativo, guardián, pago de luz, cercado eléctrico, así como los gastos de traslado y envío que demandaría la adquisición de los materiales que por falta de ofertas debía hacerse en la ciudad de Ambato.
El presupuesto fijado para la compra de los materiales no incluyeron los costos más IVA.
Según Loayza, todos estos gastos adicionales fueron cubiertos con recursos personales, ya que la fundación no contaba con dinero para cubrir dichos egresos.
Estos gastos no previstos complicaron el funcionamiento de la Clínica.
Por gestiones de Loayza se logró el apoyo del Consejo Provincial de El Oro, que aportó para cubrir el sueldo de los dos operarios. Sin embargo, esta ayuda fue “irregular” y se dio únicamente por nueve meses hasta que el acuerdo fue suspendido definitivamente a causa de un “error de forma”, enfatiza Loayza.
“Entre tanto en el convenio con el gobierno provincial se cometieron omisiones de tipo legal que obligaron a la suspensión del acuerdo”,
dijo.
Sin recursos para pagar al personal, la fundación se quedó sin opciones para contratar y capacitar a sus reemplazos.
Por costos se logró emplear a una persona que se ocuparía de fabricar únicamente sillas de ruedas, pero lo rudimentario de los equipos (dobladoras manuales de tubos )con los que contaba el taller retrasó aún más la producción.
La clínica operó durante dos años.
En ese lapso se fabricaron solo cinco prótesis.
Ninguna fue cancelada totalmente por los beneficiarios.
“Cuando nosotros les manifestamos que tenían que ir cancelando porque con eso funciona el proyecto, lamentablemente desaparecieron. Se llevaron la prótesis”
que tampoco les debió de servir mucho porque por el hecho de ser artesanales debían hacerse reajustes periódicos a los aparatos, explica Loayza.
Gastos
Loayza explica que del presupuesto de 100 mil dólares entregados por el FS, 30 mil dólares fueron utilizados para la construcción del edificio de dos plantas, ubicado detrás de la urbanización San Patricio (al este de Machala).
Los restantes 70 mil dólares se invirtieron en la compra de materiales como sueldas, velero, llantas, rollos de fibra de vidrio, mangos para muletas, lijas, entre otros que se utilizarían en la fabricación artesanal de las prótesis.
Además de un rubro adicional para la capacitación de los operarios que fabricarían las prótesis.
Loayza afirma que estos gastos fueron auditados por el FS al término del convenio.
También fueron supervisados por otro examen contable realizado por la oficina regional de la Contraloría General del Estado.
Ambos análisis fueron aprobados sin novedades, aseguró Loayza.
La Clínica de Prótesis permanece actualmente abandonada.
Unos pocos restos de materiales se hayan dispersos en los varios ambientes del edificio de dos pisos a medio terminar.
Loayza sostiene que se mantienen conversaciones con los administradores del Hospital Militar de Pasaje para que ellos reciban las instalaciones y materiales bajo la forma legal de comodato.
Esto posibilitaría a corto plazo la reapertura de la clínica.
“Este acuerdo no lo hemos hechos en papeles, pero sería en situaciones ventajosas para nosotros”.
En las cláusulas del acuerdo se incluiría que la fundación Niños Felices reciba parte de los ingresos que genere la venta de prótesis.
Estos recursos se destinarían a donaciones que hace a personas de escasos recursos.














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