Cadáveres abandonados, una inhumana realidad

(JOR).- “¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!” ese es el credo que lleva César Hoyos, sepultero desde hace catorce años en el Cementerio General de Machala El fragmento del poema Cerraron sus ojos, del escritor Gustavo Adolfo Bécquer, resurge en la memoria de Hoyos, siempre que de las bandejas de la morgue albergan un cadáver no identificado, o aquellos que son encontrados abandonados en algún sitio sin que sea solicitados por familiares.
Algo similar se menciona en la morgue del Hospital Teófilo Dávila (HTD) y en el departamento de Anatomía Patológica de dicha casa de salud pública El último cuerpo ingresó hace poco.
Se trató de un hombre indigente, de estatura pequeña, de aproximadamente 44 años de edad, que murió en la calle presuntamente por alguna enfermedad, el cadáver estuvo en el frigorífico varios días y nadie lo reclamó. En el HTD siempre guardan una leve esperanza de que alguien llegue a reconocerles, esa expectativa dura varios días antes de emprender con la compasiva tarea de sepultarles.
En el hospital se encargan de formolizarles y colocarlos en plásticos, el Cuerpo de Bomberos de Machala hace el traslado y el Cementerio General les dan un espacio.
Sin embargo, se explicó que a más de no haber una institución benéfica que se haga cargo de ese trámite, no tienen para hacer el examen médico legal.
El Jefe de la Policía Judicial, explicó que ellos siguen el proceso normal con el informe de la Unidad de Criminalística y el envío a la Fiscalía para las investigaciones respectivas.
Si ellos son requeridos para la investigación, según el oficial, tienen la obligación de intención sin distinción que sea un N. N.
Pero la mayor responsabilidad recae en el Ministerio Público Fiscal, que es donde se retienen los procesos.
Un Agente Fiscal explicó que la identificación de una persona fallecida demora entre tres y cuatro días, pero reconoció que hay problemas cuando no tienen identificación, pues las investigaciones se estancan y los casos no avanzan y quedan en el olvido.
En cambio, Hoyos explica que para sepultarles sólo cuentan con pequeño espacio al filo de la entrada principal al Campo Santo destinado a los cadáveres que ni siquiera tienen una cruz peormente una lápida ni la fecha de su enterramiento.
César Hoyos, comenta que para el ingreso al camposanto le envían una orden del Fiscal o del Juez que conoció el caso.
Allí el sepultero tiene que arreglárselas solo, inclusive de sus propios peculios tiene que gastar en plásticos, desinfectantes, guantes, entre otros elementos, además de abrir el hoyo donde será colocado el cadáver sin identidad.
Muchas de las veces no conocen el sexo de la persona fallecida debido a su descomposición.
A pesar que el empleado municipal recibe una remuneración mensual por su trabajo, ni el Juez ni el Fiscal o alguna persona le brindan una contribución para cavar la sepultura.
A su juicio, un médico de la localidad menciona que la Jefatura de Salud debe obligar a los otros cementerios que tiene la ciudad, a destinar un lugar para los cuerpos de esas personas.
Hoyos reconoció que si bien ese es un problema a nivel nacional, en otras ciudades de eso se encargan los Municipios. En el caso de la actual administración municipal varias han sido las ocasiones que esta entidad ha colaborado con las cajas mortuorias.
En los que va del año cuatro han sido las personas enterradas sin que se haya conocido su identidad, sencillamente Hoyos ha recibido la orden de enterrarlos. “Al año por lo menos diez personas son enterradas en diferentes sitios porque el cementerio está saturados de cuerpos”, explica Hoyos
¡No sé; pero hay algo que explicar no puedo, que al par nos infunde repugnancia y duelo, a dejar tan tristes, tan solos los muertos, finaliza el poema que Hoyos pronuncia. Convenio “Un convenio entre la Gobernación, la Dirección de Salud, Bomberos, Municipio y los departamentos de Trabajo Social y Anatomía Patológica del HTD permitirá el entierro compasivo de esas personas”, menciona un jurista.
Finalmente ninguna persona que ingresa al Cementerio General de Machala por dejar una flor, encender una vela o elevar una plegaria por su ser querido, se dará cuenta que tras los pasos que dan a los largo ciento cincuenta metros, aproximadamente, que tiene la entrada principal del cementerio, descansan cuerpos de ciudadanos desconocidos que fueron encontrados abandonados en las tétricas paredes de la morgue




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