A un santo y querido sacerdote

“El hombre no es de donde nace, sino de donde hace”.
Este pensamiento identifica plenamente a Monseñor Jesús Ramón Martínez de Ezquerecocha, hoy Obispo Jubilado de la Diócesis de Babahoyo, quien dejó la tierra que lo vio nacer para venir a Ecuador y entregar su vida de verdadero apóstol de Cristo, sirviendo con amor a las Diócesis de Machala y de Babahoyo, durante 45 años
Por eso, quienes lo conocemos, lo sentimos como un compatriota y cuando se apresta a retomar a su Patria, queremos, en honor a la justicia, hacer una breve síntesis de su vida y de su fructífera trayectoria pastoral en nuestro país. Monseñor Jesús Martínez de Ezquerecocha, nace el 31 de agosto de 1935, en un pueblo perteneciente al Municipio de Vitoria, provincia Alava, ubicada al norte de España.
Son sus padres Niceto y Rosario: es el quinto de nueve hermanos, contándose entre ellos una religiosa.
Sus primeros estudios los realiza en la escuela de su lugar natal; los secundarios, en Laguardia, y los superiores, en el Seminario Mayor de Vitoria.
Se ordena Sacerdote el 9 de agosto de 1959.
Desde entonces y hasta 1963, se desempeña como Párroco de Orbiso, pueblo de su Diócesis.
Cuando frisaba los 28 años de edad, su misión sacerdotal lo trae a Ecuador, siguiendo el mandato de Jesús:
Por eso, vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos.
Bauticen/os en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir con todo lo que yo les he encomendado.
Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo. Mateo 28,19-20. Desde su llegada es acogido con calidez y respeto.
Se integra al Equipo Pastoral del cantón Pasaje, provincia de El Oro, lugar en el cual sirve con verdadero espíritu de apóstol de Cristo. De 1964 a 1969. Dirige en este lapso grupos de apostolado, entre los que se cuenta la Legión de María, Movimiento Apostólico que trabaja en la Diócesis de Machala desde 1955.
Este Movimiento, que recibió su valioso aporte como Director Espiritual, primero en Pasaje y luego en Machala, recuerda que los primeros domingos de cada mes se celebraba la sesión mensual del Comitium de la Legión con la presencia de Monseñor Vicente Maya, Padres (Manuel Estomba, José Luis Quilchano, Andrés Ruiz, Joaquín Astíz, Germán Alzueta, entre otros, que dirigían la acción apostólica de los distintos grupos integrantes.
En su momento, el Comitium estuvo presidido por la señoras Elvira Pereira de Romero, Elvia Rosa de Sánchez, Inés León de León, Delia Unda de García, Beatriz Minuche de Barrezueta, Isabel Cajamarca de León, Pomposa de Rentería, Sara Quinde Ramírez, Efigenia de Gonzaga, Jacinta Farías de Cruz y Amada de Crespo.
En 1970 y hasta 1979 se desempeña como Párroco de la Catedral de Machala y Vicario General, atendiendo también a las iglesias de Chilla y de Buenos Aires. De 1980 a Diciembre de 1981 es Administrador Apostólico de la Diócesis de Machala y Encargado del Obispado de la misma, desde septiembre de 1981, cuando Monseñor Antonio González es nombrado por la Santa Sede Arzobispo, Auxiliar de Quito.
El 14 de marzo de 1982, Monseñor Jesús, conjuntamente con el pueblo cristiano de la Diócesis, recibe al nuevo Obispo, Monseñor Néstor Herrera Heredia.
Luego de corto descanso en su tierra natal, vuelve a Ecuador.
El 29 de julio de 1984 es nombrado Prelado de Los Ríos, tomando posesión de su cargo el 5 de agosto de 1984, en cuyo solemne acontecimiento estuvo acompañándolo un numeroso grupo feligreses machaleños y pasajeños.
Después de 10 años de desempeñarse como Prelado de la Provincia de Los Ríos y 30 años de servicio como Sacerdote en Ecuador, el 22 de agosto de 1994, se publican desde la Santa Sede la creación de la Diócesis de Babahoyo para Los Ríos y su nombramiento como primer Obispo de la misma.
La Ordenación Episcopal de Monseñor Jesús Martínez de Ezquerecocha se cumple el 15 de octubre de ese año.
Legionarios, Cursillistas, Comunidades Eclesiales de Base de Machala y Pasaje, vuelven a acompañarlo gozosos en este acontecimiento tan importante en la vida del ilustre personaje, a quien nos estamos refiriendo.
Es justo reconocer que su noble accionar ha estado siempre inspirado en el Evangelio de Jesús, siendo constante su preocupación por mejorar las condiciones de vida de los fieles cristianos, por ser voz de los que no tienen voz, para lo cual unió sus esfuerzos con otros Sacerdotes como los padres salecianos Roberto, Esteban, Guido, Juanito y sus coterráneos Luis María, José Luis, Lucio, entre otros.
Ha sido responsable por muchos años del Departamento de Catequesis y Evangelización de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.
En su trabajo pastoral y evangelizador ha potenciado la fe de los cristianos con su palabra orientadora, su espíritu de justicia y el testimonio de una vida intachable, teniendo siempre como norma la verdad, la sencillez, la humildad, la austeridad, ecuanimidad, características que distinguen su personalidad.
Su experiencia y sabiduría evangélica puesta al servicio del pueblo de Dios, ha hecho que su paso por el Ecuador en su trascendental ejercicio sacerdotal, deje huellas imborrables en cada uno de quienes hemos recibido su guía espiritual, su amistad, su apoyo en las causas justas.
Con especial admiración, respeto y gratitud, rendimos nuestro homenaje de reconocimiento y despedida a tan venerable sacerdote.
Luz Isabel Cajamarca de León.
Sara Quinde Ramírez.















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