Señor Gobernador
Joffre Roldán
Las manifestaciones verbales y las acciones del Presidente de la República, Econ. Rafael Correa Delgado, para satisfacción de las mayorías populares y amargura de la derecha reaccionaria, han demostrado que este Gobierno no es como los anteriores que se desempeñaron “de rodillas” ante el imperialismo estadounidense: sumisos, obedientes y hasta serviles.
Es por esta razón, que debe tomarse las acciones correspondientes a fin de que se corrijan actitudes de esta gente, frente a la necesidad de nuestros compatriotas de conseguir visa para viajar a ese País.
Alguna vez, dirigí un oficio al Cónsul Norteamericano, “Mister Kevin”, en el que manifesté: POR UN PRINCIPIO ELEMENTAL DE RESPETO A LA DIGNIDAD DEL PUEBLO ECUATORIANO, USTEDES DEBEN FIJAR LOS REQUISITOS ESPECIFICOS PARA OBTENER VISA PARA VIAJAR A SU PAIS, PORQUE DE LA MANERA COMO SE LO VIENE HACIENDO, RESULTA UNA AVENTURA, SUJETA AL BUEN O MAL GENIO DEL ENTREVISTADOR, QUE NO ENTREVISTA NADA, PARA DAR COMO RESPUESTA “SI CALIFICA” O “NO CALIFICA”.
Hasta ese momento, el compatriota ha gastado no menos de DOSCIENTOS CINCUENTA DOLARES, en: pasaporte, “pin”, pago en el Banco de Guayaquil, viaje y estadía en Guayaquil, mas el día de trabajo.
Es por demás justo, que después de haber gastado todo ese dinero, el ecuatoriano tenga el derecho de estar autorizado a permanecer en ese País, POR LO MENOS NOVENTA DIAS, ellos tienen los suficientes aparatos de control para deportarlo o sancionarlo si incumple con esa disposición, pero no obligarlo a “volverse a presentar” yeso “no garantiza a que sea visado”; pero, tiene que volver a hacer el mismo gasto; es decir, por cada millar de “no califica”, van a las arcas del gobierno estadounidense CIEN MIL DOLARES DE LOS ECUATORIANOS RECHAZADOS.
Ya basta de tanta humillación o es que acaso el Consulado Ecuatoriano en Estados Unidos, hace los mismos cobros y da los mismos tratos a los ciudadanos estadounidenses.
Basta de coloniaje Yanki, son nuestras autoridades las que tienen que velar por el respeto y la dignidad del pueblo ecuatoriano.




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