Rehabilitar, una quimera en centros de detención
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| Con la poca maquinaria con que cuentan, los reclusos hacen trabajos garantizados porque a decir de ellos les ponen empeño porque “la rehabilitación viene del trabajo” |
(JR).- Con máquinas viejas y escasas, en un espacio aparentemente amplio, los detenidos del centro de Rehabilitación Social de Machala se las arreglan para realizar artesanías y muebles. Una labor que, además de darles dinero, los mantiene ocupados y les ayuda a reformar la conducta.
De las 450 personas que al momento se encuentran en este centro de detención, 30 pertenecen al taller de carpintería.
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| Labores en alto relieve son trabajos que también realizan los privados de libertad. |
Por ello, los que acceden a este derecho lo cuidan y disfrutan al máximo.
Un carpintero, quien solicitó no mencionar sus nombres, dijo que cuando estaba en libertad le iba muy bien en su trabajo, pero fue acusado de violador y lo sentenciaron a 12 años de prisión.
Al llegar tuvo que esperar más de tres meses y realizar una petición escrita para ser parte de este taller.
Finalmente lo logró.
Falta maquinaria
“Con el dinero que saco aquí ayudo a mantener a mis cuatro hijos y a mi padre de 84 años de edad”, sostiene que al momento tiene 45 años.
Él realiza roperos, veladores y camas, entre otros objetos.
Por su parte Manuel Olivo, otro privado de libertad, explica que la principal necesidad que tiene este lugar es la falta de maquinaria.
“Si nos dieran más equipos, más gente pudiera trabajar y existiría una mejor rehabilitación. La rehabilitación viene del trabajo”,
comenta como quien ya ha expiado una culpa.
Poca demanda
Otro problema que aqueja a los detenidos es la falta de difusión que existe de su trabajo.
Por ahora elaboran objetos para entregarlos a su familiares y los oferten; también, en algunos casos lo hacen bajo pedido o para exponer cuando hay eventos en la cárcel o fuera de ella; sin embargo Sin embargo no existe mucha salida a esos productos.
Las otras labores Todos los detenidos que laboran en el taller de carpintería también tiene que estar pendiente de la comida de la gente que trabaja en el taller. Además, del mantenimiento de las maquinarias.
“Cuando alguna se daña debemos realizar una contribución entre todos y comprar la grasa, las bandas y los repuestos”, menciona Olivo.
Ciertos internos coordinan los trabajos bajo pedido.
Señalan que las cosas que más se venden son los roperos, veladores y material didáctico como pupitres que alguna escuela pidió.
Pero los internos también hacen muebles, juguetes, camas y una diversidad de trabajos de carpintería.
La vida en el taller
En el taller de carpintería de la cárcel, con serrucho en mano, Marcial Leca trabaja un cuadro en alto relieve.
Otros con cola en mano unen piezas en sillas, lijan un velador, una repisa o forran un taburete, y es que todo es dedicación al trabajo para tratar de olvidar, de alguna manera, su encierro.
Un preso trabaja con el torso desnudo, cuando intentamos tomarle una fotografía dijo:
“Un momento, déjeme ponerme camisa, sino van a decir ve, ese delincuente hijue…”, comenta entre risas.
Él no tiene amigos afuera o familiares que le ayuden a vender las cosas, por ser peruano es casi imposible ganar un buen dinero con ese apoyo. Su familia sólo le visita cada dos meses e incluso hay temporadas en las que se extiende el período de soledad. Sus trabajos los vende a sus compañeros.
“Ellos sí tienen los contactos”, menciona.
Taller
En el taller de carpintería del Centro de Rehabilitación de Machala se pueden encontrar todas las cosas elaboradas por las personas privadas de la libertad, desde juguetes a un dólar hasta juegos de dormitorio que llegan a los 250 dólares.
Pero este lugar no es muy visitado por la percepción de peligro que se tiene.
Sin embargo, al quedar junto al Comando de Policía es menos peligroso.
Aquí se pueden realizar pedidos y realizar compras, el teléfono es 2931460 o al 2962555. Horario de lunes a viernes, de 09h30 a 17h30, mientras el sábado de 09h00 a 13h00.
Objetos
Una diversidad de objetos ofrecen los internos para quienes se encuentran interesados en adquirir sus trabajos en madera, casitas de recuerdos, carros de madera, porta retratos, lámparas, óleos enmarcados, camas de 1, 1 _ y dos plazas, veladores, cómoda peinadora, tableros para ajedrez; inclusive redes de fútbol ecuavoley, y cualquier otro objeto que se desee los privados de libertad, que trabajan en el taller de carpintería de la cárcel de Machala, se lo hacen; ellos necesitan apoyo.
















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