Unicameralismo vs. Bicameralismo (2)
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Luis Alberto León
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En momentos en que el Ecuador se apresta a vivir una etapa histórica marcada por substanciales cambios institucionales, los mismos que para plasmarse en realidad y no ser meros enunciados generales, demandarán de modo urgente la expedición de las respectivas leyes secundarias, resulta un contrasentido el pretender retornar a la bicameralidad legislativa.
Lo que se va a requerir es mayor fluidez y agilidad en los trámites y acciones, que es precisamente lo que no se logra con el sistema de doble cámara, en que aumenta el número de debates y se dilatan los trámites , retardándose así la toma de decisiones.
A este respecto, veamos lo que dice un eminente ecuatoriano, el Dr. Gonzalo Cordero Crespo, en el curso del formidable debate que, sobre el tema, se produjo en la célebre Asamblea Constituyente de 1945, motejada por el pueblo como “La Academia”, por la altísima calidad intelectual de sus miembros.
(Lástima que por razones de espacio no podamos reproducir las intervenciones de Pedro Saad, Leopoldo Benitez Vinueza, Manuel Elício Flor, Antonio Parra Velasco, Manuel Medina Castro y otras figuras cimeras del pensamiento político ecuatoriano, que participaron en aquel histórico debate y que en su mayor parte se pronunciaron a favor de la unicameralidad.).
He aquí un fragmento de la intervención del diputado conservador Gonzalo Cordero Crespo: “El tema constitucional motivo de este debate es de gran importancia para el éxito futuro de la vida jurídica del país.
Demasiado cansados hemos vivido con nuestro sistema de organización legislativa, con esa estructura legislativa de dos cámaras, con tres discusiones en cada una de ellas como proceso para la formación de las leyes, lo que en la mayoría de los casos no ha dado otro resultado que el que se despedacen los proyectos de ley a aquéllas sometidos.
Eso no debe continuar. Soy tradicionalista y conservador, pero conservador de lo que se debe conservar y tradicionalista cuando se trata de una tradición que hace honor al país.
En lo demás soy revolucionario. Creo que debe desaparecer el sistema bicameral . En el fondo no hallo razón alguna para que subsista. Más bien manifiesto que nuestra estructura institucional no da para que existan dos cámaras, no dan para que tengamos una Cámara Baja, la del pueblo, y otra alta, la de no se qué aristocracia.
Quiero que el país no siga viviendo el peor de sus males , es necesario que el Poder Legislativo se transforme en un cuerpo ágil, pronto a responder a las necesidades urgentes. No cabe que sigamos como hasta ahora con el procedimiento de que los proyectos de ley se inician con una primera discusión sin importancia, en la Cámara de Diputados, por ejemplo, para luego pasar a una segunda discusión, también sin trascendencia , para terminar en la tercera, la única que en verdad interesa a los representantes.
Luego pasa el proyecto a la colegisladora, donde vuelve a seguir el mismo trámite que en la Cámara de origen.
¿Para qué conservar estas normas , estos sistemas perfectamente anacrónicos , que carecen de utilidad dentro de la vida del país?. No quiero terminar esta exposición, señor presidente, sin volver a repetir, para que se grabe más en el ánimo de todos mis compañeros, que si vamos a continuar con el sistema bicameral, no estaríamos haciendo otra cosa que arrastrar una escuela de fatales consecuencias para el país.
Vamos a mantener un procedimiento tardo, ineficaz y hasta absurdo en la formación de las leyes. He de referir algo que me sucedió cuando estuve de diputado.
Presenté un proyecto que lo denominé de Vinculación de la Riqueza, mediante el cual pretendía que las compañías extranjeras inviertan en el país cierto porcentaje de sus utilidades.
Presenté el proyecto en diputados, se debatió en tres largas discusiones, y al fin, quizás por gentileza de los compañeros, el proyecto pasó al Senado. Se debatió en la colegisladora igualmente en tres discusiones, pero cuando volvió del Senado, el proyecto había sufrido tantas y tantas modificaciones, que fui el primero en pararme y pedir a la presidencia que lo archive. Era el proyecto tan substancialmente diferente al por mi presentado, que como padre hube de repudiar al hijo”.
















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