Un tormento de ida y vuelta
(EV).- Apenas un año
duró el gusto después de
haber esperado decenas
para tener una vida decente,
ahora, el tramo
Malvas-Arcapamba - Muluncay
y Huertas, no vale
para nada, no son baches,
son cráteres, caer en ellos
es doloroso, se despierta
el más tranquilo, luego hay
que mejor calmarse, porque
en vano los lamentos
si los responsables de la
obra o mantenimiento de
la vía no responden.
¡Por
Dios! imagínese haber
esperado sesenta años
para recibir remesones
más fuertes, en una vía de
destinos turísticos, vía que
une la identidad, es la ruta
del saludo, de las plantas,
del dulce, la triste historia
de un retorno obligado al
tiempo de los camellones
en chaquiñanes donde
dejaron piel y vida los
arrieros.
¡De qué turismo
hablamos sin vías! ¡cómo
comunicarnos por lo
intransitable!
Aquí es
cuando un plan de desarrollo
provincial debe reformularse,
pensar y repensar
en la integración urbano-
rural, globalicemos las
vías, la esperanza, ¿Qué
paisajes se pueden disfrutar
con el hígado en la
boca? ¿Que fotografías
puedo tomar?, la solución
se escapa al control del
Municipio es un asunto de
obras públicas.
Asfaltar una vía para
que dure tan poquito, un
año, es raro.




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