Buena vecindad
Si bien las hostilidades entre Ecuador y Perú terminaron
con la firma del Acuerdo de Paz, ha complacido mucho
las declaraciones del presidente Alan García y Rafael
Correa, electo presidente de los ecuatorianos, en el sentido
de que han sido limadas las confrontaciones del pasado y
que eso no es más que un capítulo en la historia de estos dos
pueblos. Las relaciones entre ambas naciones se han mantenido
de lo más cordiales en la última década y tal parece que
aquello continuará a futuro.
Esto es lo que se vive en el sur del país. Algo diferente
viene aconteciendo en la frontera norte, donde pese a que las
relaciones binacionales con los colombianos siempre han sido
de las mejores, han surgido discrepancias y que tienen directa
relación sobre la aplicación del denominado Plan Colombia,
en el que los vecinos del norte se han empeñado por atacar,
en forma frontal, al narcotráfico, lamentablemente, sin
mediar las consecuencias que se puedan dar cruzando la línea
fronteriza, tal y conforme está ocurriendo en los actuales
momentos, cuando las fumigaciones con glisofato están amenazando
la salud de los pobladores y afectando seriamente
sus cultivos.
La decisión del presidente colombiano Álvaro Uribe de reiniciar
las fumigaciones sobre la zona de la frontera colombo
ecuatoriana, pese a que se ha demostrado, con evidencias
irrefutables, los efectos nocivos de las aspersiones aéreas del
glifosato sobre los pobladores ecuatorianos que habitan al
norte del país y sobre sus cultivos vitales, cuyos productos se
usan en su básica alimentación, demuestran una falta de respeto
a los acuerdos asumidos por el mismo Uribe durante su
anterior periodo presidencial con el gobierno ecuatoriano.
Las imágenes de niños y campesinos con llagas y afectaciones
cutáneas, son la prueba de las perniciosa consecuencias del
uso de un herbicida en emulsión con otros componentes que
potencializan su dañoso accionar, quemando además los
pobres sembríos de nuestros colonos fronterizos.
Bajo esas condiciones resulta difícil hablar de buenas relaciones
de vecindad, por lo que urge el acercamiento con las
autoridades a fin de que, se vuelvan a establecer las bases del
entendimiento y se actúe con criterio de soberanía, sin afectar
a terceros.
















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