Secuestro
Esta palabra se ha generalizado en todos los sectores,
a nivel nacional.
Se habla siempre de un secuestro de
la justicia y lo más de moda constituye el secuestro del
electorado por parte de los partidos políticos; una
muestra de aquello es lo que acontece con el sistema de
denominación de escaños, dizque aplicable para que las
minorías también tengan participación en los gobiernos seccionales,
así como en el Congreso Nacional; sin embargo
de aquello no significa que sea lo más justo ni que ahí estén
los más votados, un verdadero secuestro que hay que acatar.
Es el famoso Método D’hont Ponderado que se aplicó en el
proceso electoral del 15 de octubre, y que no ha sido otra
cosa que una trampa matemática a favor del voto en plancha.
Una vez concluidos los escrutinios oficiales, esa trampa
es comprobable, aunque dos hechos han minimizado
su magnitud. En primer lugar, un gran porcentaje de gente
prefirió anular su voto antes que votar nominalmente y patrocinar
la trampa.
Sin embargo, a pesar de que estos hechos degradan la
trampa, ésta sigue siendo visible.
Esos hechos no convierten en ilegal al anterior proceso electoral,
puesto que sus reglas fueron aceptadas y formalmente
aprobadas, a pesar de las advertencias en contra que trataron
de expresar unos pocos ciudadanos independientes;
no obstante, es necesario puntualizar que se ha comprobado
en la práctica que el Método D´Hont Ponderado favorece
al voto en plancha y anula el voto nominal.
O lo que es lo mismo, el método oxigena a aquellos viejos y
caducos partidos políticos y minimiza a los independientes
en sus justas aspiraciones por ser parte del desarrollo político
nacional..
Un tema del que el Congreso Nacional bien
puede abordar si es que no es posible concretar una
Asamblea Constituyente que reforme la Carta Magna y con
ello también el sistema eleccionario del que, muchos concuerdan,
no debe ser obligatorio, por ejemplo.
















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