Civismo
Con gran alborozo, los estudiantes primarios y secundarios
celebran hoy el Día del Escudo Ecuatoriano, fecha
que con gran acierto por parte de las autoridades de
educación y cultura se imponen ante una celebración
foránea que estaba ganando terreno entre la juventud, la
denominada fiesta de brujas o hallowen.
Esta iniciativa de efectuar actos cívicos para destacar la
importancia del símbolo patrio es admirable toda vez que las
nuevas generaciones reflejan cada vez un mayor distanciamiento
con los valores cívicos y éticos, materias que formaban
parte del pensum académico para de esta manera
garantizar la formación integral de los estudiantes de antaño.
Pero más allá, de la recordación de fechas cívicas y los
homenajes a los símbolos patrios, los niños y jóvenes, deben
aprender tanto en sus hogares como en los centros de enseñanza
que la mejor manera de demostrar el amor a la Patria
es siendo un buen ciudadano y actuando con transparencia.
El amor al país se mide también por la capacidad de las personas
para actuar con honestidad y no dejarse tentar por los
supuestos beneficios que traen los actos de corrupción, mal
que se ha enquistado en la sociedad y que debe ser eliminado
con civismo y la práctica de valores como la honestidad,
el compañerismo, la honradez, para de estar manera, ejercer
un verdadero tributo al Ecuador.
Los padres y maestros tienen ante si el gran reto de rescatar
a la niñez y juventud ecuatorianas de los mensajes que les
envía un sistema corrupto y enseñarles que el civismo es un
concepto mucho más amplio que cantar el Himno a viva voz
y desfilar en fechas especiales.




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