¿Fidel Castro valiente?
Andrés Oppenheimer
Leyendo sobre la visita del presidente cubano Fidel Castro a la
Argentina mientras me encontraba de vacaciones en España la
semana pasada, no pude evitar pensar en una de las mayores
ironías políticas de nuestro tiempo:
Castro todavía es visto por
muchos como un modelo de valentía, cuando en realidad es el gobernante
más cobarde de América Latina.\
¿Castro un cobarde?
!Seguro!
Fijénse:
- A diferencia de todos los demás presidentes latinoamericanos, Castro
no ha tenido el valor de someterse a una elección libre en 47
años. - A diferencia del resto de los gobernantes latinoamericanos, Castro
es el único que no tiene la valentía de permitir partidos políticos
independientes. En su isla, solamente un partido - el suyo - es permitido,
y quienes critican al mismo son tildados de ”antisociales”.
Según el último informe de Amnistia Internacional, hay unos 70 prisioneros
de conciencia en la isla, y Human Rights Watch calcula el
número de los mismos en 306. - A diferencia de todos los demas líderes regionales, Castro no tiene
suficiente confianza en su régimen para tolerar siquiera un periódico
o un canal de televisión no oficiales. Las leyes cubanas prohíben
específicamente a los cubanos publicar ”noticias no autorizadas” en
el exterior, y permiten enjuiciar a quienes lo hacen bajo cargos de
”propaganda enemiga” que conllevan varios años de cárcel. - A diferencia de todos los demás líderes en la región, Castro tiene
miedo de permitir que la mayoría de su pueblo tenga acceso a la
internet. Según el estudio Indicadores de Desarrollo Mundial 2006
del Banco Mundial, tan sólo 13 de cada 1,000 cubanos en la isla tienen
acceso a la internet, contra 267 de cada 1,000 personas en
Chile, y 59 de cada 1,000 personas en Haití. En cuanto al contenido
de lo que se puede ver en la red, Periodistas sin Fronteras, la organización
no gubernamental con sede en París, señaló recientemente
que la censura de la internet en Cuba es aún peor que la de China. - A diferencia del resto de los líderes latinoamericanos, Castro impide
a sus ciudadanos salir del país sin un permiso oficial, que muchas
veces es denegado. Los intentos no autorizados de irse del país son
castigados con encarcelamiento. - A diferencia de la mayoría de sus colegas en Latinoamérica, Castro
tiene tanto miedo a preguntas incómodas de periodistas que generalmente
sólo recibe a cronistas dóciles, y cuando viaja llena las salas
de sus conferencias de prensa con sus acólitos.
La semana pasada, cuando el periodista del Canal 41 de Miami, Juan
Manuel Cao, le preguntó durante una improvisada conferencia de
prensa en Argentina sobre Hilda Molina, la conocida médica cubana
que está exigiendo poder salir de la isla para visitar a su hijo y nietos
en Argentina, Castro estalló en cólera y le preguntó ”¿Quién te está
pagando?”, para luego calificarlo de ”mercenario” del presidente
Bush. - A diferencia de los demás líderes latinoamericanos, Castro no permite
que economistas internacionales midan los datos económicos
cubanos bajo estándares internacionales. Prefiere crear sus propias
metodologías, y sacar sus propias cifras alegres.
Mi conclusión: desde cualquier punto de vista, Castro es el presidente
menos valiente de la región. Si fuera tan valiente, hubiera permitido
elecciones libres desde hace mucho tiempo. Si no las permite es
porque le faltan agallas, o porque sabe que las perdería, o por ambas
cosas.
















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