Caja chica
Ha sido toda una costumbre, en los últimos tiempos,
que los gobiernos de turno comprometan
recursos con los que no cuentan -haciendo uso
de una caja chica que no existe- ante la mínima
advertencia de una medida de hecho protagonizada en
las provincias donde nunca llega la gestión gubernamental.
Esta mala costumbre ha llegado a “hacer uso“
de cifras astronómicas que jamás llegan a su destino,
por obvias razones; creando con ello mayor descontento
entre la población. Y es que nunca faltarán las oportunidades
en que los gobernantes decidan utilizar los recursos
que apenas si logran ser planificados, aún a sabiendas
de que los cálculos no podrían cumplirse.
El Ministro de Economía anunció en una entrevista de
radio que los recursos adicionales que se están produciendo
por la reforma a la Ley De Hidrocarburos y por el
Bloque 15 entrarán directamente al Presupuesto del
Gobierno Central.
A este anunció no se le ha dado su
real dimensión en la prensa. La implicación fiscal de
enviar todos los recursos al Presupuesto del Gobierno
Central es que todos los ingresos serán ahorrados por lo
menos durante este año.
La Ley Trole dispone que los ingresos petroleros adicionales
a los ingresos petroleros presupuestados por el
Gobierno Central se liquidarán a fin de año y formarán
parte del Fondo de Estabilización Petrolero (FEP).
En
otras palabras, estos recursos adicionales no podrán ser
comprometidos para un nuevo gasto durante el ejercicio
fiscal en curso. Sin embargo de aquello, diferentes sectores,
desde ya, se están peleando por los dólares extras,
aunque aquellos aún no consten en las arcas fiscales.
Lo más importante de este anuncio es, sin duda, que no
habrá compromisos de gastos adicionales que utilicen
como financiamiento los recursos petroleros excedentes.
Más allá de la deuda social latente, casi imposible de
ser cumplida, existen áreas que requieren de urgente
ayuda por parte del Estado el que, por su parte, se
lamenta de manera constante el no poder asignar los
recursos suficientes por carecer de los mismos.
La mal
comprendida caja chica, finalmente, mantiene un futuro
incierto, tal y como es el panorama que se vislumbra
para la gran mayoría de los ecuatorianos.
















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