Las Ultimas
A LOS PADRES -no de la
Patria- que casi nunca se les
para bola, les ha caído con un
toque de cierta hilaridad el
anuncio del proyecto de Ley
aquel mediante el cual se les
otorgaría entre 3 o 4 días de
asueto en sus lugares de trabajo,
con el nacimiento de
cada hijo.
Y eso que no saben
que en instituciones como el
Hospital Teófilo Dávila los
obreros tienen derecho a ocho
días de vacaciones; sino pregunten
les a los expertos y
prolijos de recursos humanos
de dicha casa asistencial.
A PROPÓSITO DEL HTD, una vez más se ha puesto de
manifiesto la necesidad de
que los directores de esta
casa de salud lleguen con
conocimientos en administración
hospitalaria y así se evitarían
caer en las manos de
mandos medios, interesados
en cualquier cosa, menos en
el correcto avance de tan
importante centro de atención
médica.
TEMOR Y HASTA pavor
causó la presencia del presidente
Chávez en suelo ecuatoriano,
de manera especial al
interior del grupo de defensores
del imperio.
Algo si es
cierto, mientras por otros lares
se busca un acercamiento e
integración -caso específico
del cono Sur-, por acá se
busca fantasmas por donde
no los hay; en una especie de
sangoloteo político, al más
puro estilo de los tiempos
arcaicos -claro, como los partidos
que nos gobiernan-.
SE MULTIPLICAN las protestas
por la forma en que se ha
procedido a la depuración del
denominado bono solidario,
toda vez que son muchas las
personas que han quedado
fuera del mismo.
No sería
nada raro que -conforme a la
forma de hacer política social
del régimen de turno- se haya
recortado listados para equipar
recursos y cumplir con el
pago de los bonos emergentes,
la nueva modalidad de
acallar los pedidos de atención
en lugares donde el
Estado casi nunca ha llegado.
Lo cierto es que personas de
la tercera edad y hasta discapacitados
hoy reclaman ser
reintegrados a ésta dádiva
gubernamental llamada bono
solidario.















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