Fumar y engordar

Las mujeres, los menores de 55 años, los individuos de raza negra y quienes fumaban más de 15 cigarrillos
diarios son los más propensos a engordar al dejar el tabaco, según indicó hoy el presidente del V Congreso
Nacional para la Prevención y Tratamiento del Tabaquismo, Miguel Barrueco.
“La falta de la habitual nicotina modifica los procesos termorreguladores y tiene como efecto el que se
depositen más sustancias grasas en el organismo”, argumentó.
Además, aumenta la ingestión de alimentos
debido a la recuperación del nivel olfativo y gustativo.
Según señaló el neumólogo en un comunicado, junto con la irritabilidad y los trastornos del sueño provocados
por el ansia de nicotina, el aumento de peso es una de las más importantes razones para dudar en dejar de
fumar.
Explicó que tales síntomas están relacionados con un síndrome de abstinencia que se presenta escasas horas
después de haber dejado el tabaco, aunque alcanzan su cota máxima durante los dos días siguientes y no
desaparecen hasta pasado un mes, aproximadamente, si bien el hambre y el aumento de peso pueden llegar a
mantenerse durante meses.
En este sentido, recordó que los hijos de madres fumadoras suelen nacer con un significativo déficit de peso,
“aunque basta que se deje de fumar al comienzo de la gestación para que el niño nazca con las mismas
características que los de madres no fumadoras”.
Se asegura que la retirada del tabaco es el mejor freno contra el cáncer de pulmón o las patologías
pulmonares, junto a la mejor manera de ganar en años y calidad de vida. Además, las mujeres que dejan de
fumar retrasan la menopausia hasta la edad en que generalmente aparece en las no fumadoras.
















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