¿Está usted siendo manipulado?
Moisés
Sánchez
Ludeña
La manipulación consiste en conseguir que otra persona haga lo que uno quiere, convenciéndola de que ella es quien lo
quiere.
Por ejemplo: un adolescente puede ser introducido al mundo de las drogas (aunque en realidad no quiera) por otro
adolescente (dedicado a la venta de narcóticos) a través de una frase como “¿tienes miedo?” o el clásico “¿somos o no
somos amigos?”
En el ejemplo se puede ver que el chico en realidad no es obligado a drogarse, pero su decisión es manipulada por el
miedo a quedar como un cobarde o ser rechazado como amigo.
Casi en todo grupo social hay al menos un manipulador que trata de obtener beneficios personales valiéndose de trucos o
chantajes. Su comportamiento puede manifestarse de la siguiente forma:
• Alaba públicamente a quien esta de acuerdo con sus ideas y crítica de forma mordaz a quien tenga un razonamiento
contrario o independiente
• Busca formas de crear dependencia hasta el punto de hacer creer que no se puede hacer nada sin su ayuda.
• Sus preguntas no buscan como respuesta una opinión, simplemente aprobación.
• Busca o se inventa enemigos y problemas ante los cuales ya tiene preparada una solución con la que se da el derecho a
liderar a los demás miembros del grupo.
• Utiliza el aspecto emocional más que la reflexión: se centra más en la rabia que en la justicia, en el miedo más que en la
prudencia, etc.
• Se dirige a la persona a la que quiere manipular de la misma forma en que se dirigiría a un niño, con frases como: “va a
ser lo máximo”, “ese señor es buena gente”, “ese tipo es malvado”.
De esa manera le induce a dar respuestas del mismo
nivel y por ende evita un razonamiento más profundo.
Una manera de detectar si se está siendo manipulado por alguien es analizar lo que se siente cuando se está con esa
persona:
¿Miedo? ¿Vergüenza? ¿Aprensión? ¿Inseguridad? ¿Repulsión? ¿Sentirse tonto o inútil?.
Todas estas
sensaciones en una relación con una persona a quien uno se siente obligado a obedecer son sospechosas.
Hay que recordar que cuando nos dejamos manipular estamos perdiendo el control de nuestra propia vida, estamos
perdiendo uno de los valores más grandes de la humanidad: nuestra libertad de decisión.
















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