El consenso de Washington y la Política Económica mundial
John
Campuzano
La necesidad de crear un paradigma económico que afiance las ideas del Capitalismo, con un conjunto de medidas que se enraícen en los
países del mundo, especialmente en las economías en desarrollo, llevo a plantear un conjunto de diez medidas que permitan verificar los
avances en materia de políticas económicas que exigen los organismos multilaterales de crédito (FMI, Banco Mundial, BID, etc) a las
economías de los países sujeto de sus permanentes monitoreos.
Este conjunto de medidas se basan, en la disciplina presupuestaria, en las prioridades del gasto público, la necesidad de reformar la estructura
impositiva de los países que privilegien el crecimiento de contribuyentes, la liberalización financiera especialmente de los tipos de interés, la
búsqueda de tipos de cambios competitivos, la liberalización comercial, la apertura de la entrada de inversiones extranjeras directas, las
privatizaciones, la desregulación de leyes arcaicas y poco funcionales y por último la garantía de los derechos de propiedad intelectual.
Todas estas medidas si se las ve sin sospecha alguna, apuntan a organizar un Estado sano y con futuro, pero dentro de estos planteamientos
se esconde la intromisión de empresas y de países que las respaldan, que utilizan la apertura a la entrada de inversión extranjera directa, la
modernización de leyes (Trole I y II) para apoderarse de los recursos y de las áreas rentables de los países que visitan.
Para llevar a cumplir
estos puntos, es requisito contar con gobiernos democráticos en su elección pero frágiles en el poder político congresil, en donde de
negociaciones oscuras y consensuadas logran inclinar la balanza a favor de la empresa privada extranjera en detrimento de la nacional,
excusando su elección en lo precario de los servicios que entregan.
Basta citar las fracasadas privatizaciones de la década de los noventa en Argentina y Perú, en donde se transfirió las Empresas Eléctricas,
Telefónicas, de Transporte, etc, a manos de Transnacionales, privatizaciones que no lograron darse en el Ecuador por la lucha del movimiento
indígena, que frenó a raya esta iniciativa depredadora de los recursos nacionales.
Las historia indica que en esos países sus resultados no son
para nada halagadores, citar por ejemplo, que lo que han obtenido los habitantes de los países mencionados son: incrementos sustanciales de
los precios, así como un deterioro de la calidad de los servicios y una disminución de la cobertura en áreas pobres.
Estas experiencia en países hermanos, deben llevarnos a la reflexión y ha considerar un estado moderno, que responda a sus realidades y que
deje las modas pasajeras que tanto se plantean en América y el mundo, que utilice las sugerencias del consenso pero en beneficio de los
ecuatorianos y de las futuras generaciones.
Conservando las áreas sensibles y estratégicas en un marco de desarrollo sustentable y sostenible
en el tiempo.
















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