La naturaleza advierte
Lo que hasta hace poco se creÃa era cosa muy natural en lugares como Estados Unidos o Centroamérica, la presencia de tornados y vientos huracanados en el
litoral ecuatoriano llama a la reflexión de que la naturaleza está advirtiendo del daño que se le viene ocasionando en forma paulatina y sin consideración alguna,
por lo que ya es hora de parar.
La generosidad de la madre tierra al brindar su productividad y la posibilidad de subsistencia no ha sido recompensada por la humanidad, de hecho en los
últimos tiempos se ha insistido, sin plasmarlo en la práctica, que urgen polÃticas de conservación a nivel de las diversas regiones del planeta; sin embargo de
aquello, los lÃderes mundiales quedan en plano de la retórica y la tierra continúa siendo devastada en forma por demás irracional.
La destrucción de la capa de ozono, con la presencia de un agujero que crece cada dÃa más, está incidiendo en el derretimiento de las masas polares y de
hecho en el comportamiento climático a nivel mundial, por ello la serie de desastres que se han sucedido en los últimos años y que no se habÃan registrado en
la historia de la tierra; pese a todo esto no se crea conciencia mundial para evitar la destrucción de la única morada que tiene por el momento la especie
humana.
Nadie discute que la tierra ha dado tanto a la humanidad y ésta ha hecho muy poco para retribuirle tanta generosidad; y lo que es peor, cada dÃa se esfuerza por
su destrucción al permitirse el uso de pesticidas y sustancias quÃmicas que deterioran el medio ambiente, la práctica de pruebas nucleares y la destrucción en si
del habitat, único legado para las actuales y futuras generaciones.
Mientras esto sucede, la madre tierra sigue advirtiendo sin que el mensaje haya podido ser asimilado, de ahà que se torna imperioso inculcar a los niños y
jóvenes el amor y apego por la naturaleza, de la que hoy se ha descubierto no constituye fuente inagotable de recursos, pues se está comprobando
peligrosamente que se están acabando, con lo que se corre el riesgo de que la población termine liquidándose a sà misma.
El crear conciencia mundial en torno
a la urgente necesidad de salvar la casa grande será la meta de los gobiernos de todo el mundo, una situación cuesta si se considera el pobre nivel de
preocupación para lo que está aconteciendo.
















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